LA EMPLEADA DE HOGAR, UNA RELACION DE CARACTER ESPECIAL

LA EMPLEADA DE HOGAR Y SU REGULACIÓN

 

Regulada en el RD 1620/2011 de 14 de noviembre juntamente con el art. 2.1 del Estatuto de los Trabajadores,  la relación de carácter especial del servicio de empleada de hogar familiar es una relación entre el titular del hogar familiar (como empleador) y el empleado que, dependientemente y por cuenta de aquél, presta servicios retribuidos en el ámbito del hogar familiar.

Los servicios o trabajos contemplados dentro de esta relación están limitados por la misma normativa de forma taxativa, siendo estos trabajos los “servicios domésticos”, pudiendo revestir cualquiera de las modalidades de las tareas domésticas, la dirección o cuidado del hogar, el cuidado o atención a los miembros de la familia o personas que convivan en el domicilio, tareas de guardería, jardinería, conducción de los vehículos, etc. Quedará fuera de esta relación aquellas tareas que, aun siendo similares y reúnan los requisitos de tareas del hogar, se realicen fuera de este ámbito, como pueda ser las realizadas en la comunidad de propietarios o en las instalaciones de una empresa. También quedan fuera de esta regulación las tareas realizadas como “au pair”,  en que el intercambio se compone de la atención de niños o enseñanza de idiomas a cambio de mantenimiento y alojamiento en la vivienda.

El contrato en este tipo de relaciones se puede realizar de forma verbal o por escrito, entendiéndose que el pacto será de un año de duración si este no se realiza formalmente y prorrogándose por periodos de la misma duración si no existe denuncia por las partes.

En lo que a la jornada respecta esta será de 40 horas semanales de trabajo efectivo, no se incluyen los llamados “tiempos de presencia”, tiempo en que el trabajador ha de estar a disposición del empleador. La jornada diaria máxima será de 9 horas, teniendo que existir un tiempo de descanso entre jornadas de 10 horas cuando el trabajador no duerma en la vivienda del empleador y, de 8 horas, en caso contrario.

El descanso semanal se estipula en 36 horas, 24 horas consecutivas y preferentemente en domingo.

Las vacaciones ha de ser de 30 días naturales, teniendo que realizar 15 días de forma continuada.

Por último, la retribución será la que convengan las partes o bien lo que mande el convenio colectivo, que tiene como referencia el salario mínimo profesional ajustándose a las horas trabajadas efectivamente. Las partidas salariales en especie pueden llegar hasta el 45% del salario total, en concepto de abono de prestaciones por alojamiento o manutención.

Con este resumen ya tenemos las principales cuestiones a abordar en el momento de realizar un contrato de estas características, hacer inciso en que el trabajador no puede realizar otras tareas que las descritas en el citado art. del Estatuto de los Trabajadores y que quedan dentro de las labores domésticas a fin de evitar cualquier problema y que se pueda convertir en una relación laboral común, teniendo otro tipo de regulación y cotización respecto a la seguridad social.

Ante cualquier duda vale la pena asesorarse para evitar futuros problemas que pudieran surgir.

 

 

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